“CANTO
DEL GALLO, CANTO DEL TIEMPO”. Novela. Ed. Monardes. Sevilla, 1991.
Escrita ente 1989 y 1990, se trata de una asombrosa historia
en donde el destino del hombre late con una irremediable fuerza.
Todo ser humano guarda para sí parte de sus misterios del vivir.
Incluso para quienes más cerca se hallen de él, el hombre será siempre
algo inexplorado. En la novela surgirá, de fondo, la desesperada
filosofía del “qué más da” ante la imposibilidad de conocer a quien
se tiene al lado. Lo que subyace en este paisaje es la incertidumbre
que, como un torrente oculto, donde casi no pueden delimitarse el
amor, la amistad, la traición y la propia muerte.
Canto
del gallo, canto del tiempo, es una obra que se inscribe en
la preocupación metafísica y existencial del escritor. A través
de la dualidad del personaje de María /Martín Granier, quien narra
la historia va desgranando un misterio en el que se ve envuelto
por circunstancias de la vida. A la postre, acabará aceptando que
el hombre que muere da un
salto a lo oscuro de su inconsciencia y entra en caminos y vericuetos
imprecisos y borrosos que producen un terror insoportable. Como
se ha señalado por la crítica, el final de la narración está revestido
de de la “belleza de lo irremediable”. Hay un lamento durísimo cargado
de profundidad y expresado en clave de un ritmo de prosa muy hermoso.
En su monólogo final, el narrador dice: La gran excusa del hombre. Pero una noche del tiempo conoció la amargura
al oír cantar al gallo. Fue, entonces, la naturaleza escudo y baluarte
para vivir el engaño, para profesar su oficio de traficante de misterios.
Tuvo, cuando conmigo sintió el peso de Sevilla, la ocasión de haber
gritado cualquier amanecer que nada le importaba el revés del mundo,
pero no fue así. Él sólo quiso ser un vulgar traficante de misterios,
un furtivo caminante en la gran caída, un pobre hombre que había
vivido para olvidar aquel triste día que cantó el gallo entre nosotros.
Siempre hubo profesionales del canto del gallo, del canto del tiempo.
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