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                  “STABAT MATER”. Novela. (1973).  Edit. N. Monardes. Sevilla, 2002

Escrita entre 1973 a 1975, es la primera de la tetralogía sobre Sevilla. Quedó finalista de la primera edición del Premio Andalucía de Novela bajo el nombre de “Hiel de dragón”. El escritor y excepcional conocedor de la literatura andaluza, Carlos Muñiz Romero, en sus comentarios a la edición , afirma: A ese mundo narrativo mágico y andaluz, pertenecen el Grosso de “Guarnición de silla”, el Lanzagorta del “Discurso de las postrimerías”, casi todas las narraciones de Pérez Estrada, ciertos cuentos de Javier Smith, el Antonio Prieto de “Secretum” o “La armónica montaña” del granadino Antonio Enrique, etc, etc. En esa línea mágica, y como uno de sus más señeros representantes, hay que situar a Miguel Ángel Yáñez Polo. Porque como otros ilustres narradores ya citados, no utiliza su realismo mágico como evasión de la realidad, sino como un modo inteligente de criticar el doloroso mundo que les rodea. Situándose en la fecha que fue escrita, Muñiz comenta que …en esta novela primeriza, ya aparecían los prontos clarividentes, la magia, la denuncia social y la buena prosa de aquel joven que mostraba un texto que nadie quería publicar entonces, y fue una pena. A veces pienso que algunos “narraluces”, con sólo oír hablar a Lanzagorta de Miguel Ángel Yáñez y su novela oculta, nos sentíamos llamado a una renovación literaria. Ese fue mi caso en determinados momentos.

           

Rafael Pérez Estrada, habló de “Stabat Mater” como la conciencia de la nueva novela andaluza. En similar plano, B. Probst, refiriéndose a Marcelo, personaje principal de la obra empequeñecido ante una Sevilla destruida por completo, que nada puede hacer contra el destino irremisible del hombre antes y después de la muerte, considera que en toda la novela se hace un constante contrapunto entre la poética de la vida, analizándose los más dulces y tiernos sentimientos que pueda tener el hombre con la parte más negativa y horrible de la vida como es la desintegración corporal y todo lo que de mítico y enigmático conlleva el morir.

 

El escritor Manuel Prado Soltero, entroncando “Stabat Mater” con el resto de la narrativa publicada del autor, ha escrito que …sus escritos nunca podrán tener dos dimensiones: el mensaje del autor y la interpretación que de él haga el lector; sino tres, cuatro, infinitas dimensiones al intervenir en ellos sus personajes de forma activa, trascendiendo su limitación e incluso su propia muerte, para cambiar incesantemente la forma, la idea, el hilo de la narración; convirtiendo cada palabra en una bifurcación de futuros; cada frase en un poema hermético, donde se adivina en vez de conocer, se presiente en vez de comprender… envolviendo al lector, que ya nunca más -como el autor afirma de sí mismo- dejará de interesarle como suya, aún a cualquier precio, la muerte de los demás.                    

 

 

 


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